Conversaciones en Whatsapp I: el estado de alarma

En un grupo de Whatsapp en el que dialogamos sobre temas «serios» surgió un intercambio de pareceres con una persona a la que aprecio que me ha generado preocupación. Me ha preocupado porque considero que esta persona está dotada de sensibilidad democrática, y aún así manifestaba en esa conversación que encontraba cosas positivas en el partido político Vox. Aunque yo ya sabía, por el porcentaje de apoyos que recibe este partido, que hay una parte significativa de la población a la que atrae su mensaje, encontrar una persona concreta y próxima que defiende la libertad y la democracia y no vea el enorme peligro que esta formación supone para ambas, me causó una gran impresión.

Porque significa que la propaganda y el uso y abuso de las «fake news» de esta formación está calando y que algunos demócratas cristianos pueden ser seducidos por esta antidemocrática organización, en una tendencia con preocupantes resonancias históricas, pues Vox recuerda, muy tristemente, a la CEDA, y en algunas cosas al NSDAP, germen del nazismo.

Se puede entender que algunos excesos de la izquierda extrema, que tampoco tiene un alma realmente democrática (aunque lo intente aparentar) pues aún sueña con algunos delirios del pasado, puedan generar reacción. Pero esto no debería llevar a cerrar los ojos ante un peligro tan sobresaliente como Vox, que rezuma antidemocracia en prácticamente todos sus movimientos.

Imagen de mazo y leyes

Pero vamos al grano: al decir yo que no me parecía nada salvable en Vox, la respuestas fue que algo sí era salvable: sus «demandas ante el constitucional del estado de alarma que restringieron derechos sin que ese tipos de estados lo puedan hacer» y que «restringir derechos por vías indebidas es más dictatorial que el que lo pone en cuestión ante el constitucional».

 

Antes de nada señalar que, aunque luego quisieron hacer creer lo contrario, Vox fue el primero en pedir un estado de alarma y votó a favor cuando se sometió al Congreso. De hecho quería un estado de alarma con medidas más duras; viendo hemeroteca se aprecia claramente todo esto. Pero luego debió percibir como más «rentable» recurrirlo en el Tribunal Constitucional, con un éxito muy limitado aunque nos lo vendan como lo contrario. 

Porque después de tanta alharaca, el Constitucional (al que Vox no duda en vilipendiar cuando no le da la razón) al final sólo consideró inconstitucional la excesiva intensidad y generalidad de la limitación al derecho de libre circulación, más un matiz respecto a la dación de cuentas al Congreso en la parte de paso a los ministerios de la ampliación de las limitaciones en empresas. El resto de la demanda, que no es poca, se tumba con claridad meridiana. De hecho incluso sobre los puntos que el tribunal impunga también manifiesta que eran medidas necesarias. Por otro lado, reconoce que, con el marco jurídico vigente y en las circunstancias en las que estaba la pandemia, el estado de alarma era el que correspondía, y sólo podría haber cabido el estado de excepción con una interpretación integradora de las normas, que queda muy bonito para poner en la sentencia pero que ningún gobierno (salvo uno con vocación realmente autoritaria) habría tomado en ese momento. De hecho es muy perturbador lo rápido que Vox ha pensado en el estado de excepción.

En resumen, la sentencia lo único que pone de manifiesto es que la ley orgánica que regula los estados extraordinarios no da buen encaje para una pandemia de estas características, pues las limitaciones que permite para el estado de alarma, el único previsto para crisis sanitarias, no son suficientes.

El caso es que si leemos la sentencia vemos que la propaganda de Vox no es cierta, ellos SÍ votaron a favor, y SÍ, el estado de alarma puede limitar derechos (si no para qué rayos se tiene), y así lo reconoce el Tribunal Constitucional en todo lo que la demanda de Vox pretendía negar, impugnando sólo que la limitación del derecho de circulación fue demasiado general. Y en cuanto a quién es más dictatorial, me temo que lo es más el que pretende aplicar de entrada un estado extraordinario más duro. Sólo que luego quieren darle la vuelta a todo para quedar ellos de demócratas.

Y es que el problema no es que un partido político recurra al Constitucional cuando lo vea necesario, para eso está la separación de poderes, para que unos poderes controlen a otros, lo que es sano para la democracia. El problema está en la intencionalidad de Vox, que es la constante búsqueda del desgaste del Gobierno para adquirir ellos más poder, sin importarle ni lo más mínimo las contradicciones y mentiras en que incurre ni las consecuencias para la sociedad de sus actos.

Lo vemos contantemente, por ejemplo: van de defensores de la clase obrera y luego votan contra mejoras en el SMI y pretenden limitar el derecho a huelga. Otro ejemplo, coqueteo con el negacionismo a las vacunas cuando eran, tras la distancia personal, la mejor arma contra la COVID, etc. No les importa la gente, sólo la búsqueda de poder. El que obtengan ya estamos viendo en todas sus actitudes como lo quieren usar: esquivando y socavando cuanto puedan el sistema democrático.


Imagen del mazo y las leyes, de succo en Pixabay

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